sábado, 21 de febrero de 2009

Alerta 112

Las estadísticas están para romperlas. Eso es lo que debió pensar Mauricio Pochettino cuando pisó el césped del Camp Nou. Guardiola pensaría que un derbi es un derbi, que no hay que relajarse ni siquiera ante el colista. Hasta hoy, el de Santpedor contaba los derbis por victorias. Hasta hoy.

Hacía 27 años que los blanquiazules no ganaban en el feudo azulgrana. Nunca en la historia de la Liga había ganado el colista en casa del líder. El Barça llevaba 22 jornadas invicto y el Espanyol 111 días sin conocer la victoria. Y la alerta 112 sonó hoy en el teléfono.

El Espanyol llevó el partido a su terreno. Al único al que podía ampararse si quería sacar algo de provecho del Camp Nou. Abandonó cualquier idea relacionada con la pelota y se centró en desquiciar a su rival a base de juego tosco y pérdidas de tiempo. En total fueron trece tarjetas amarillas y una roja las que mostró Delgado Ferreiro.

El Barça cayó en la trampa de los pericos y se olvidó de practicar el mejor fútbol de Europa. Lo intentó al principio con una buena pared entre Alves y Messi que acabó con un cabezazo desviado de Henry y un disparo lejano de Xavi, pero entonces comenzaron los problemas.

Abidal tuvo que retirarse con una rotura de abductor (unas ocho semanas de baja) y dejar paso a un tocado Puyol. Después Ángel se unió al lateral francés en los vestuarios y su lugar lo ocupó Román.

Antes llegó la jugada más culé del partido. Messi se la puso a Henry y el pase de la muerte del francés lo sacó con el pie Kameni. Jugada preciosa, que no quedó anulada a instancias del asistente por posición incorrecto de Keita.

Al de Mali no le debió gustar esa decisión y se tiró con todo en una jugada con Moisés. La entrada fue dura pero el color no debió ser el rojo. Se excedió Delgado Ferreiro y ahí cambió el partido.

Con un hombre menos y con una batalla campal más que un partido se encontró el Barça en el descanso. Ni un sólo disparo a puerta del Espanyol, pero con los machetes entre los dientes.

Guardiola quiso estabilizar el centro del campo e introdujo a Sergio Busquets en lugar de Henry. Poco le duró la consistencia, porque cinco minutos más tarde De la Peña adelantaba a los blanquiazules.

El ex azulgrana remató a placer un gran centro de Nené, que se deshizo con suma facilidad de Piqué. 'Lo Pelat' no marcaba desde 2005 en Liga y no le valió con volver a hacerlo en la que fue su casa, sino que lo hizo por partida doble.

Cuatro minutos después Víctor Valdés le regaló el segundo al 'pequeño buda'. El de Hospitalet pegó una cantada apoteósica y se la puso a los pies al '9' blanquiazul que definió con una exquisita vaselina.

El baile de tarjetas seguía su ritmo. Xavi la vio por castigar a De la Peña por sus dos goles y el perico se tomó la venganza por su mano haciendo lo mismo con Sergio Busquets. Y entre tantas patadas llegó la esperanza azulgrana.

Un mal rechace de Jarque lo recogió Touré Yayá y con una preciosa y potente bolea fusiló a Kameni. El duelo de africanos se lo llevó el mediocentro marfileño y recortaba distancias en el marcador.

Y entonces llegó el expediente 'x' de la noche. Guardiola sentó al león indomable en lugar de Gudjohnsen. Un cambio incomprensible, teniendo en cuenta que el Barça necesitaba el gol y que Sergio Busquets se colocó de delantero centro. Ahí se acabó el partido.

1 comentario:

Anónimo dijo...

la verdad es que los cambios fueron de pena!!!!
FU