sábado, 7 de marzo de 2009

Con perdón

Esta noche, en el derbi madrileño, el Kun Agüero cumplía 100 partidos en Primera con la elástica rojiblanca. Esa fue prácticamente la cifra de ocasiones que tuvo el argentino para ganar en el Santiago Bernabéu, cosa que no pasa des de 1999, el año del descenso.

Abel planteó el partido como siempre suele hacer; con la línea defensiva muy adelantada y jugando a la contra. Se decidió por Ignacio Camacho en el centro del campo en lugar de Maniche. Hecho destacable y meritorio, el de apostar por un joven canterano en un partido como el de hoy, que cumplió con creces.

Juande Ramos prefirió reservar a Higuaín para la visita del martes a Anfield y dio entrada a un Huntelaar que no podrá participar en la Champions. Solucionó la baja de Pepe colocando a Ramos y Cannavaro en el eje de la defensa y a Lassana Diarra en el lateral derecho. Craso error, porque el Madrid no tuvo centro del campo, con un Guti deambulando por el verde.

Robben dio el primer aviso de la noche con un zurdazo desde fuera del área pero Leo Franco, que está viviendo una segunda juventud, sacó una gran manopla. Después, el extremo holandés pecó de individualista y no se la dio a Marcelo que estaba completamente sólo.

El brasileño quiso reivindicarse con un trallazo de fuera del área pero Leo Franco volvió a lucirse. La réplica la dio Agüero en su primer regalo de la noche. Y por fortuna de los madridistas fueron muchos. Se quedó sólo ante Casillas pero tiró a romper y le dio al muñeco.

A la jugada siguiente, en una contra de libro del Atlético, Forlán abrió la lata. Tras un mal córner de Guti, que estuvo totalmente desaparecido, los rojiblancos subieron como diablos. Agüero se la puso a Forlán y el uruguayo anotó sin problemas su decimoctavo gol en Liga, batiendo a Casillas a media altura.

El segundo tiempo empezó como acabó el primero; con el Atlético volcado en ataque jugándole a la contra al Madrid y dominando el partido. Maxi controló mal y perdonó la primera y fueron tantas que mejor las iremos contando.

Juande dio entrada a Higuaín y a Míchel Salgado, en lugar de Guti y Heinze, ante la superioridad rojiblanca. Lass se colocó en el centro del campo y ahí empezó a mejorar el conjunto de Juande. De hecho poco después de su recolocación llegó el empate blanco.

Higuaín vio claro el pase a Huntelaar. No era difícil verlo, ya que estaba en fuera juego a dos metros de Pablo. Pero el linier no llevaba las gafas puestas y permitió que el holandés controlara y fusilara a Leo Franco.

La segunda clara oportunidad desaprovechada por los colchoneros fue una de Forlán que no vio al Kun sólo y pecó de individualista, como hizo Robben en el primer tiempo. Un minuto después, el charrúa la mandó a la madera ante la atónita mirada de Casillas.

Higuaín estuvo a punto de darle la vuelta al marcador con un lanzamiento de falta directa que no entró por muy centímetros. A la jugada siguiente, Salgado derribó a Agüero en el círculo central del campo cuando se iba solo en una contra. Fernández Borbalán le mostró la amarilla, pero se equivocó de color.

La tercera rojiblanca llegó de los pies de Sinama, que entró por Maxi. El francés estaba completamente sólo en el punto de penalti e incomprensiblemente la mandó fuera. La cuarta, la quinta y la sexta estuvieron firmadas por Agüero. En las tres el argentino se quedó sólo ante Casillas tras sendas contras y en ninguna de ellas supo definir.

Pero lo peor no fueron los clamorosos fallos del argentino. Lo peor fue una jugada en el tiempo de descuento, cuando se paró en medio del área por un agarrón de Sergio Ramos. El Kun se desentendió de la jugada y reclamó la pena máxima ante la desesperación de Abel.

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