domingo, 31 de mayo de 2009

¡Todos a una, sígue Osasuna!


Esta tarde Osasuna se jugaba la permanencia junto a Betis, Getafe, Valladolid y Sporting. En condiciones normales, los rojillos deberían haber sido carne de cañón al jugarse la categoría ante el Real Madrid. Sus rivales se hubieran frotado las manos dando a los de Camacho por descendidos. Ppero esta vez, los navarros, lo tenían todo de cara.

Los blancos acumulaban cuatro derrotas consecutivas, con Juande Ramos más que sentenciado y Pellegrini sonando como sustituto y con Florentino Pérez esperando a mañana para convertirse de nuevo en presidente del Real Madrid. En resumen, unas condiciones más que propicias para que Camacho dejara a Osasuna un año más en Primera.

El técnico rojillo ya lo avisó ayer: "No creo que el Madrid venga aquí a matarse". Dicho y hecho. Ni si quiera el gol inicial de Higuaín pareció complicarle las cosas a Osasuna. Un gran pase de Lass lo recogió el argentino y tras un quiebro adelantó a los suyos en el marcador.

Poco le duró el susto a los navarros, porque Plasil se sacó de la manga un zapatazo desde fuera del área para firmar las tablas en el marcador. Ersen Martin adelantó al Recreativo en El Molinón y sacaba a Osasuna del descenso en detrimento del Sporting.

Aún se ponían mejor las cosas para Osasuna tras el descanso. Míchel Salgado, en el que podría haber sido su último partido con la camiseta blanca, vio la roja directa tras derribar a Plasil en el borde del área.

Casillas evitó el segundo de Osasuna tras un remate de Nekounam y el miedo sobrevoló el Reyno de Navarra con el gol de David Barral en El Molinón, porque ponía a Osasuna en descenso y salvaba a los asturianos.

Pero la tarde iba a ser bondadosa con Osasuna y en el mismo instante que Barral anotaba para el Sporting, también lo hacía Juanfran con una volea espectacular desde fuera del área y volvía a poner a los de Preciado en el descenso.

En la guerra por la salvación el Madrid era un invitado de lujo, que ni pinchaba ni cortaba, muy a pesar de los rivales directos de Osasuna. Y entonces entró en escena el Betis de Lopera. Luis Morán dio la victoria al Sporting y condenó a los béticos al descenso.

Plasil tuvo la sentencia, pero su cabezazo se estrelló en el larguero. Eso sí, en ningún momento el Madrid dio señales de vida, y mucho menos de darle la vuelta al marcador. Huntelaar entró sustituyendo a Robben y no realizó una gran carta de presentación para Florentino Pérez, porque fue expulsado por doble amarilla.

El Madrid acabó desquiciado, con nueve jugadores, sin orgullo, sumando su quinta derrota consecutiva y con ganas de que Florentino devuelva la ilusión a un equipo roto que ha tenido que sufrir el mejor año de la historia del Barcelona.

Osasuna acabó enloqueciendo junto a su afición, por conseguir la permanencia. No pudo ser mejor la despedida de su gran capitán. Cruchaga colgó las botas tras el pitido final de Teixera Vitienes y dejando a los suyos en la élite del fútbol español.

domingo, 10 de mayo de 2009

Estalla Mestalla


El Valencia ha dado un pase de gigante para estar presente en la próxima edición de la Champions League. Los de Unai Emery Han pasado por encima de un Real Madrid muy poco ambicioso. Es verdad que los blancos perdieron mentalmente la liga la pasada jornada en la histórica goleada (2-6) ante el FC Barcelona, pero hoy no han demostrado ningún tipo de orgullo.

La segunda equipación del Real Madrid le ha venido ni que pinta, porque los de Juande Ramos hoy iban de luto. Se esperaba un poco más de casta y orgullo, lo único que ha ofrecido el equipo en todo el año. Pero en vez de eso, se ha dejado pisotear por un muy buen Valencia que ha jugado un gran partido.

Hoy se cumplían cinco años desde que el Valencia ganó su última Liga y lo han celebrado por todo lo alto. Incluso el frío y exigente público valenciano ha gozado de los suyos y se ha animado a hacer la ola y cantar el ya mítico "eo, eo, eo, esto es un chorreo". Con un contundente tres a cero se ha desecho con pasmosa facilidad de un equipo muerto y que necesita una renovación por completo.

El Madrid notó en exceso la baja de Lass, por un proceso gripal, y no tuvo presencia alguna en el centro del campo. El canterano Javi García fue el acompañante de un Gago de capa caída. El argentino está en un momento de forma muy bajo y ha sido un fantasma sobre el verde de Mestalla, como ya lo fue en el Bernabéu ante el Barcelona o en Anfield ante el Liverpool.

Casillas empezó muy bien la noche sacando un balón que parecía gol al 'Pipo' Baraja. El cancerbero blanco parecía ser el único hombre del equipo al que aún le escocía la humillante derrota ante el Barcelona, pero acabó teniendo un error garrafal en el segundo gol.

El ex madridista Mata fue el primero en perforar la red del portero de la selección española. Una gran jugada al primer toque entre Silva y Villa acabó en las botas del 'matador' que rebentó el balón a un metro de Casillas e inauguró el electrónico.

El segundo llegó de las botas de Silva. O mejor dicho, de las manos de Casillas. El disparo del volante canario desde fuera del área se lo comió Casillas. No puso con la fuerza suficiente la manopla y el disparo de Silva se coló en las mallas.

El Madrid seguía jugando a nada. Sin ningún tipo de intención de lavar lo más mínimo su imagen. Seguro que Florentino Pérez ha tomado buena nota de ello de cara a las próximas elecciones. Por su parte, el Valencia seguía desplegando un muy buen fútbol, cómo si se hubiera estudiado a fondo el vídeo del Madrid-Barça.

La puntilla final la puso Baraja con un auténtico golazo. El tercero de la noche. Un buen centro de Pablo Hernández le llegó franco al ex atlético, que empalmó una volea espectacular desde fuera del área que se coló escorada por el palo derecho de Casillas.

El Madrid ha puesto en bandeja el alirón que podría celebrar mañana el Barcelona si gana al Villarreal. El Valencia sigue colocado en la cuarta posición y la semana que viene tendrá un partido vital en el Vicente Calderón, con la importante baja por acumulación de tarjetas de Silva, que además ha abandonado el partido de hoy tocado.

sábado, 2 de mayo de 2009

Juego, set, partido y Liga

7 de mayo de 2008. Real Madrid 4 - FC Barcelona 1. El conjunto de Rijkaard sufría una doble humillación; primero al tener que hacerle el pasillo al Madrid de Schuster y después encajar una goleada que el alemán calificó de "cuando tienes posibilidad de golear, hay que aprovecharla".

2 de mayo de 2009. Real Madrid 2 - FC Barcelona 6. El conjunto de Pep Guardiola da un golpe de autoridad mayúsculo en el escenario propicio. Es humillante hacer el pasillo al eterno rival, pero aún lo es más caer en tu propio feudo, jugándote la Liga y con la mayor goleada encajada de toda la historia. Sólo ha pasado un año entre un derbi y el otro. Lo que es el fútbol.

Se las prometían muy felices los vigentes campeones de Liga. La prensa madrileña había puesto a hervir la olla a presión e incluso la Cibeles estaba preparada para la fiesta blanca. Parecía imposible que el Madrid no ganara el derbi y le diera un vuelco a esta Liga, que siempre ha sido del Barça. El mural desplegado por la hinchada madridista rezaba el mítico espíritu de Juanito: "Hasta el final". Y así fue, en el Bernabéu se acabó la Liga con un Barça estratosférico desplegando, probablemente, el mejor fútbol de toda la historia.

Guardiola salió con toda la carne en el asador. Fue valiente y apostó por sentenciar la Liga antes que pensar en la dificilísima vuelta en Stanford Brigde que le espera el próximo miércoles. La jugada no le pudo salir más redonda. Goleada en casa del eterno rival, Liga sentenciada y un juego espectacular.

Higuaín sembró la duda en Can Barça y la euforia en Chamartín al adelantar a los suyos a los trece minutos de juego. Sergio Ramos se deshizo con facilidad de Abidal y sacó un centro medido para que el 'Pipita' la empujara con la testa al fondo de las mallas. Parecía que el Madrid iba a calentar la Liga. Pero nada más lejos de la realidad.

Dos minutos tardó Messier Henry en dejar ver su clase y volver a demostrar que es como el ave Fénix y ha renacido de sus cenizas de gunner. Un pase excepcional de Messi, que no llega a despejar de tijera Ramos, le queda a los pies del francés que define excelentemente con el interior.

Puyol, el capitán, quiso aguar la fiesta de la Comunidad de Madrid y lo hizo por partida doble. Anotó el segundo tanto azulgrana y se sacó el brazalete de capitán y besó la senyera. Una imágen que será más recordada que los cortes de manga de Giovanni sin duda alguna.

Messi, que se estrenaba en el Bernabéu, firmó el tercero con el que se llegó al descanso. Xavi, sin lugar a duda el mejor jugador del partido, le robó la cartera a Lass. El balón llegó a las botas del astro argentino, que no perdonó ante Casillas.

Tras el descanso, el Madrid volvió a golpear en una de sus estocadas basadas en la raza y el orgullo. Sergio Ramos cabeceó al fondo de las mallas un saque de falta botado por Robben. Era el 2 a 3 y poco se imaginaban los de Juande cuál iba a ser el desenlace de la contienda.

Dos minutos más tarde, como en el primer tanto madridista, Henry volvió a poner las cartas sobre la mesa. Con un sutil toque elevó lo justo el cuero para que Casillas no llegara. El balón entró lentamente para regocijo de los aficionados culés que se aglutinaron en el Bernabéu. La liga era suya.

Messi volvió a meter el dedo en la llaga. Un pase excelente al hueco de Xavi llegó al argentino, que primero amagó y después anotó el quinto de la noche. La afición blanca empezaba a desfilar, y es que la humillación era máxima y eso que aún faltaba la guinda de un impresionante Piqué.

El central canterano, que está en un momento de forma expléndido, redondeó la noche con el sexto tanto histórico en el Bernabéu. Piqué se puso la camiseta de Eto'o y cuando parecía que iba a hacer el pase atrás, con Casillas y Cannavaro ya vendidos, se sacó un recurso de delantero centro puro y coló el balón pegado al primer palo. Sublime.

Seis veces pasaron en el plus el spot de Mahou de Casillas ofreciéndose para la gente que ha perdido el gol y seis goles encajó el mejor portero de mundo. Si el fútbol fuera justo, el Madrid debería haber hecho el pasillo a los azulgranas al finalizar el partido, porque sobre el campo ya fueron humillados y sólo pudieron quitarse el sombrero ante tal espectáculo.